No tengo paciencia es un breve relato de lo que nos pasa a muchas madres cuando tenemos un bebé chiquito que nos demanda mucho tiempo.

Es es una verdad como la copa de un pino.

No tengo paciencia.

Y, como es lógico, eso no me hace sentir bien, podría haberlo asumido como una mujer adulta, pero no.

Pierdo la paciencia, me desespero, y después me siento mal.

Ver: ¿Qué vamos a dejar para los quince?

La difícil tarea de tener paciencia con los niños

No es que grite, ni la pegue, pero se me nota la exasperación

Esto es así, ella esta echando criterio y yo menos paciencia, una cosa lleva a la otra, esto es algo parecido a un círculo vicioso.

Las mujeres, sobre todo aquellas que trabajan y llevan en su mochila los problemas laborales del día, reconocen que viven la vida a mil por hora, que no les da tiempo a llegar a todo.

Los hombres también se quejan de que las horas del reloj pasan demasiado rápido, lo que aumenta su sensación de estrés.

Lo peor de estas situaciones es que muchas veces, cuando llega el momento de entrar en casa y disfrutar de los hijos, aún quedan muchas cosas por hacer: los deberes, los baños, la lavadora, la cena…

Seguro que la historia les suena.

Es verdad que también esta muy divertida y jugar con ella es tremendamente maravilloso, haciendo al terminar el día que me sienta muy muy contenta.

A veces me quedo embobada, otras no, por eso, por su carácter al cual no soy capaz de…. Nada.

Me quedo bloqueada, porque no quiero regañarla mucho, no quiero gritar…

Quiero hacerlo tan tan bien, que me vuelvo torpe.

Este post es un poco a modo de orden de ideas, los días son muy bonitos, pero también son duros pies lo único que pretendo es que sea feliz y guiarla lo mejor posible… Es mi niña, al fin y al cabo es lo mejor de ni vida.

¿Acaso no es normal que quiera criarla de la mejor manera?